jueves, 14 de septiembre de 2017

Eventos en setiembre

Gratuitos, previa inscripción amalgama.asociacion@gmail.com
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sábado, 2 de septiembre de 2017

PROMOTORAS COMUNITARIAS en los PUNTOS VIOLETA de las Fiestas del distrito Centro de Madrid


“Las agresiones sexuales, son una forma de violencia poco visible. Se encuentran más naturalizadas y que son más comunes: los tocamientos, el acoso verbal, la invasión del espacio personal… son habituales en el día a día de las mujeres”[1]
Por Gisella Olivares // 28 Agosto 2017




[1] Nota de prensa Campaña No es No Madrid. Disponible en: https://diario.madrid.es/blog/notas-de-prensa/la-campana-no-es-no-madrid-libre-de-violencias-machistas-en-las-calles-y-las-redes/

Los días 12, 13 y 14 de Agosto, 4 promotoras comunitarias capacitadas en el proceso formativo estratégico que está llevando a cabo AMALGAMA: “Promotoras Comunitarias: Por la igualdad, por una vida libre de violencias, construyendo redes de apoyo”, en compañía de AMALGAMA y la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en España, respondieron activamente a la invitación realizada por el Ayuntamiento de Madrid y estuvieron presentes en el PUNTO VIOLETA de las Vistillas en las Fiestas de la Paloma del Distrito Centro.


Los PUNTOS VIOLETA son espacios físicos, como casetas o pérgolas, identificados mediante la cartelería de la campaña “No es no. Cuando sea. Como sea. Donde sea. Madrid libre de violencias machistas” que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Madrid a través del Área de Políticas de Género y Diversidad, cuyo objetivo es conseguir que las fiestas, la noche, las calles, sean espacios libres y seguros para todas las mujeres. Espacios de diversión y libertad para todas, sin el miedo a poder ser acosadas o agredidas sexualmente. Esta Campaña forma parte del esfuerzo que todos los Ayuntamientos de España están haciendo para luchar contra la violencia machista, en concreto, contra los abusos sexuales que sufren las mujeres en una sociedad a la que aún le falta mucho por avanzar y lograr la igualdad de género. En las Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma se repartieron pegatinas, chapas, carteles, servilletas con el de una boca abierta y un mensaje directo contra cualquier tipo de agresión. También tarjetas con teléfonos de información y denuncia. Se han editado vídeos donde reconocidas personas del mundo del cine, la música y la televisión muestran su apoyo a la campaña difundidos a través de redes sociales, toda la información la puedes ver pinchando AQUÍ


Los PUNTOS VIOLETA son atendidos por personas voluntarias que han recibido formación previa sobre qué hacer en caso de agresión sexual. Las promotoras comunitarias que participaron fueron formadas en el marco del proyecto “Fortaleciendo la Red de Promotoras Comunitarias por la Igualdad y Prevención de Violencias en la Comunidad de Madrid” con la colaboración de Obra Social “la Caixa” y ejecutado en alianza entre la ONGD Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos (AIETI), Asociación de Mujeres Latinoamericanas AMALGAMA y la Asociación Servicio Doméstico Activo (SEDOAC). Este proyecto pretende contribuir a la convivencia y cohesión social promoviendo el derecho a una vida libre de violencias de mujeres y jóvenes migrantes en la Comunidad Madrid fomentando acciones de diálogo intercultural.

Esta experiencia ha sido muy enriquecedora y una práctica activa para el grupo de promotoras comunitarias quienes comentan que se han encontrado con personas que están concienciadas, se acercan y oyen con interés lo que se les dice, pero todavía hay personas, tanto mujeres como hombres, que miran con desprecio…esto les motiva a estar más involucrada, porque hay mucho por hacer. Agradecer desde aquí a todo el grupo de promotoras y muy especialmente a María Tubatán, Maria Cruz, Carmela Antonieta y Paola que les fue posible estar presentes.






































miércoles, 14 de junio de 2017

Artículo de Alejandra Delgado sobre Yolanda Aguilar, feminista de Guatemala

HAY QUE DESCOLONIZAR LAS EMOCIONES
La antropóloga y terapeuta feminista Yolanda Aguilar es sobreviviente de la guerra civil en Guatemala. Su padre, un dirigente democristiano fue asesinado, su madre, sindicalista, continúa desaparecida y ella, militante activa de la resistencia desde los 15 años, sufrió reiteradas violaciones por parte de soldados durante su cautiverio. Pero de esto ya no quiere dar más testimonio. Se hartó de perpetuar la victimización. “Me di cuenta que verse o situarse como una víctima para toda la vida es una cosa castrante, porque yo me creo una autoimagen de lo que eso significa y pienso que nunca voy a salir de ahí lo que perpetúa la violencia y le da poder al violador. Me quita todo el poder porque le pongo toda mi energía al sufrimiento en lugar de ponerle toda mi energía a seguir viviendo y a ver que eso fue un episodio en mi vida, pero no es mi vida”, dice mientras conversamos en un café de un cerro porteño.

A mediados de los 90 se integró a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en su país, y desde entonces, junto con profundizar en el conocimiento de su propia historia, inició una camino de honda transformación personal. Desde este lugar, conformó un centro para apoyar a personas que habían vivido situaciones difíciles y que buscaban restablecer la paz en sus vidas y entorno. Esto es hoy Q’anil (germen y semilla en nawal), Centro de Sanación, Investigación y Formación Humanista y Transpersonal donde trabajan desde 2008 en procesos terapéuticos de acompañamiento grupal a personas, organizaciones y movimientos sociales. “Todas las personas necesitamos hacer un trabajo personal. Y no es porque estemos locas, enfermas o traumatizadas, sino porque vivimos en contextos de enfermedades, violencia, competencia, desconfianza, porque hemos crecido en ámbitos donde hay mucho maltrato”, manifiesta.

Leer más Artículo en orígen
Yolanda Aguilar -Qanil

viernes, 28 de abril de 2017

Sobre la llamada "Ideología de género" en América Latina

Artículo: "El nuevo fantasma que recorre América Latina: La ideología de género" 

por Carla Díaz.

Un nuevo fantasma recorre los países de América Latina: se trata de la «ideología de género», un espectro que amenaza con destruir las familias, homosexualizar a niñas y niños, y prácticamente acabar con la civilización occidental, según grupos conservadores y cercanos a las iglesias católicas y evangélicas. 

Para este sector, se estaría acercando el Armagedón del género o un apocalipsis LGTBI que desolaría la región. Más allá de las mofas y la evidente ausencia de sustento científico de parte de los grupos que han formulado el concepto de «ideología de género», el verdadero peligro con esta campaña de desprestigio al enfoque de género, que pretende posicionarse exitosamente a nivel regional, es que nos seguimos jugando el lugar y el estatus de las mujeres en la sociedad. Sí, aún existe una gran mayoría que cree que las mujeres deberían estar en sus casas, cuidando, obedeciendo y siendo ajenas a los poderes políticos y económicos, y que la diversidad sexual puede existir siempre y cuando siga siendo una comunidad marginal con la posibilidad de ser desaparecida si altera el orden ya establecido. Eso es lo que se esconde tras la retórica de la «ideología de género»: una reivindicación de la misoginia, el machismo latinoamericano más rancio, la lesbohomotransfobia y el odio, que encuentran una voz en el discurso pastoral infiltrado hace años en los espacios laicos y civiles.

Los grupos detrás de la «ideología de género» intentan regresar a las mujeres al espacio privado a como dé lugar. Usan una interpretación determinista, ahistórica e incluso anticientífica de la biología que nos encierra en un destino fijo y casi determinado por una divinidad. Tras la ideología de género está el mensaje claro de que solo hay un modo de vivir en sociedad y es con una jerarquía de sexo-género donde las mujeres, los cuerpos feminizados y las disidencias sexuales se encuentran en el peldaño más bajo. Detrás de la estrategia discursiva de la ideología de género está la idea de que la desigualdad no solo es natural, sino que es también necesaria para las sociedades.

Ideología, esa mala palabra

Pero, ¿realmente existe una «ideología de género»? Si fuera así, ¿de dónde proviene y en qué consiste? Angélica Motta, investigadora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, explica que la ideología es aquella visión del mundo desde donde se justifican y mantienen las relaciones de poder, por ejemplo, a través de la idea de una naturaleza única que justifica relaciones de subordinación.
«Decir que a las mujeres naturalmente les corresponde estar en la casa, cuidar a los hijos y ser madres, mientras que a los hombres les toca ser proveedores, tener el poder político y económico, y estar en lo público, es una concepción totalmente ideologizada, que perpetúa un sistema de poder», manifiesta.

Martín Jaime, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú, afirma que la ideología puede entenderse como «los mecanismos y discursos que usan los grupos dominantes, sean económicos, políticos o culturales, para reproducir su hegemonía», y esto lo hacen mediante la naturalización de las relaciones de poder, es decir, colocarlas como hechos incuestionables que no tienen un inicio y, por lo tanto, tampoco tienen un fin.
Si existiera una «ideología de género», sería aquella que busca naturalizar roles y jerarquías sexuales y de género, y que fabrica discursos para naturalizar la desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Y la que ha realizado ese arduo trabajo desde hace siglos ha sido la ideología pastoral, claros al decir que solo conciben un único modo de ser hombre o mujer, porque son sus dos únicas opciones posibles. «En la práctica, la ideología de género sería toda la parafernalia que un discurso puede elaborar para mantener a las mujeres, a las personas LGTBI o incluso a los hombres, en el lugar en el que siempre estuvieron», y perpetuar la discriminación y la violencia hacia los grupos menos favorecidos, comenta Jaime.

El género, la categoría temida

El género, como categoría de análisis de las Ciencias Sociales, visibiliza que en base a la diferencia sexual se construye una diferencia social y simbólica donde lo femenino y sus valores asociados están subordinados. Existe numerosa evidencia científica que demuestra que la manera de ser hombre y ser mujer, así como las relaciones que construyen entre sí, varían de una cultura a otra.
«El género está muy lejos de ser una ideología, todo lo contrario, esta categoría nos dice que las relaciones entre hombres y mujeres, y las maneras en las que se construyen la masculinidad y la feminidad son culturales e históricas, y no responden a una naturaleza única», añade Motta. Como categoría de análisis, el género es la base conceptual que nos permite ver las desigualdades entre hombres y mujeres y quienes escapan de este sistema binario, por ello, negar el enfoque de género es invisibilizar la existencia de una jerarquía sexual y la violencia estructural hacia las mujeres y personas LGTBIQ.
Sobre la disyuntiva de la naturaleza frente a la construcción social, Motta apunta que nuestros cuerpos son lo que son por sus trayectorias históricas, culturales, filogenéticas y generacionales, pero que los ambientes y las relaciones de poder en la que los cuerpos se mueven les dan forma y los constituyen. Muchas de las diferencias que se ensalzan como exclusivas de hombres y mujeres, se han consolidado a partir de estas trayectorias. «Con esto no niego la biología, sino que la biología, la historia y la cultura están completamente entrelazadas y nos conforman y configuran como entidades biológicas y sociales», señala.

¿Qué pasa en Latinoamérica?

En los últimos años, la «ideología de género» ha sido posicionada en coyunturas estratégicas y mediáticas en varios países de América Latina con un gran despliegue de dinero y poder político.
En Paraguay, la campaña conservadora logró retirar la palabra género de la nueva ley contra la violencia hacia las mujeres.
En Brasil, la «ideología de género» irrumpió en la agenda pública en2014 cuando grupos conservadores y fundamentalistas, quienes se encuentran organizados y representados en bancadas dentro del parlamento brasilero, cuestionaron el nuevo plan nacional de educación. El argumento que sostenían, nos cuenta Veronica Ferreira, investigadora de SOS Corpo-Instituto para la Democracia en Brasil, fue que su contenido sobre género y libertad sexual convertiría en homosexuales a los estudiantes. En 2016, durante el proceso de destitución de Dilma Rouseff, el aparato político del conservadurismo la acusó de estar en contra de la familia tradicional y de tener un gobierno defensor de la homosexualidad. Actualmente, los sectores conservadores impulsan un proyecto de ley que denominan «Escuelas sin partido», mecanismo legal con el que se busca censurar los textos escolares que contengan enfoques críticos sobre la sociedad y prohibir que los maestros traten temas referidos al género o la educación sexual.
En Colombia, el triunfo del No en el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz entre el gobierno y las FARC se debió, en gran medida, a la intensa campaña de desprestigio que afirmaba que este documento «tenía encriptada la ideología de género» y a los grupos evangélicos cuyos votos representaron aproximadamente 2 millones del total, nos comenta Ana Cristina González, médica e investigadora colombiana. La campaña, promovida por el partido Centro Democrático, el ex presidente Álvaro Uribe, el Partido Liberal, el ex procurador general Alejandro Ordoñez, y líderes de iglesias evangélicas, supo movilizar los temores y prejuicios de la población al afirmar que en el acuerdo final se promovía la homosexualidad y el aborto.
En Perú, la campaña se posicionó masivamente con los cuestionamientos a la implementación del nuevo Currículo Nacional de Educación que se impartirá progresivamente desde marzo de este año en el nivel primario de colegios públicos. El tema causó revuelo cuando se usó como una de las causas para interpelar al entonces ministro de Educación, Jaime Saavedra, ya cuestionado por problemas técnicos en la organización de los Juegos Panamericanos.
El partido con mayoría congresal, Fuerza Popular, aprovechó el momento político para entorpecer al Ejecutivo y responder a su alianza con los grupos religiosos y fundamentalistas católicos y evangélicos. La nueva ministra de Educación, Marilú Martens, ha iniciado un proceso de diálogo e intercambio con pastores evangélicos y diferentes sectores de sociedad civil para explicar los enfoques transversales al currículo, como el de género, pero ha sido clara al precisar que no existe una «ideología de género» y no sacarán la categoría género del documento.
Por ello persiste una millonaria campaña comunicacional y de movilización contra el currículo denominada «Con mis hijos no te metas», donde los sectores conservadores evangélicos reivindican su derecho a educar a sus hijos/as en su moral cristiana y confesional, sin interferencia del Estado al momento de deconstruir prejuicios. Desde fines del 2016, ellos se han movilizado en plantones y marchas en los principales intercambios viales del país.
En este panorama de arremetida conservadora, es vital la articulación regional, compartir experiencias entre los países de América Latina, retomar la radicalidad crítica y transformadora de los movimientos feministas hacia las instituciones, y repolitizar conceptos en disputa como familia, matrimonio e igualdad, en el marco de una democratización radical que nazca desde lo cotidiano y lo privado.
Extraído de la Revista Digital Bravas N°1 Marzo 2017

domingo, 19 de marzo de 2017

Muchas pérdidas, mucho por hacer en Perú

"La cantidad y la magnitud de los recientes desastres relacionados a las condiciones climáticas e hídricas que hemos vivido en estos días en el país dejarán una huella imborrable en nuestra memoria. Se trata de un verdadero desastre nacional en varios niveles: económico, social, institucional y posiblemente hasta político. A esto contribuyen las imágenes registradas por los medios, las redes sociales o las propias experiencias de quienes estuvimos presentes durante el desastre.
El despliegue de poder que la naturaleza ha mostrado evidencia lo poco que sabemos de sus dinámicas naturales. Sorprende que como sociedad sigamos percibiendo que esto ocurre “sin avisar”. ¿Será posible que esta vez, de una vez y por fin, podamos recoger lecciones y aplicarlas para redefinir el modelo de desarrollo territorial que hemos planteado?
Del miedo y el dolor causados por las pérdidas de infraestructura, bienes y vidas, debemos pasar a la acción lo más pronto posible. Los desastres no avisan ni tienen los mismos ritmos que la administración pública o los procesos sociales. Tampoco pueden esperar los damnificados, heridos, deudos, inversionistas, empresarios o quien haya sido afectado por un desastre.
Mientras que actuamos, casi a tientas, debemos de una vez reflexionar seriamente acerca del complejo proceso que forja un desastre buscando aprender lo más posible y descubrir qué oportunidades tenemos por delante..."  Leer mas Aprendiendo del desastre

Ricardo Bhol Pazos,
Coordinador de la Especialidad de Geografía y Medio Ambiente de la PUCP


jueves, 16 de marzo de 2017