miércoles, 14 de junio de 2017

Artículo de Alejandra Delgado sobre Yolanda Aguilar, feminista de Guatemala

HAY QUE DESCOLONIZAR LAS EMOCIONES
La antropóloga y terapeuta feminista Yolanda Aguilar es sobreviviente de la guerra civil en Guatemala. Su padre, un dirigente democristiano fue asesinado, su madre, sindicalista, continúa desaparecida y ella, militante activa de la resistencia desde los 15 años, sufrió reiteradas violaciones por parte de soldados durante su cautiverio. Pero de esto ya no quiere dar más testimonio. Se hartó de perpetuar la victimización. “Me di cuenta que verse o situarse como una víctima para toda la vida es una cosa castrante, porque yo me creo una autoimagen de lo que eso significa y pienso que nunca voy a salir de ahí lo que perpetúa la violencia y le da poder al violador. Me quita todo el poder porque le pongo toda mi energía al sufrimiento en lugar de ponerle toda mi energía a seguir viviendo y a ver que eso fue un episodio en mi vida, pero no es mi vida”, dice mientras conversamos en un café de un cerro porteño.

A mediados de los 90 se integró a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en su país, y desde entonces, junto con profundizar en el conocimiento de su propia historia, inició una camino de honda transformación personal. Desde este lugar, conformó un centro para apoyar a personas que habían vivido situaciones difíciles y que buscaban restablecer la paz en sus vidas y entorno. Esto es hoy Q’anil (germen y semilla en nawal), Centro de Sanación, Investigación y Formación Humanista y Transpersonal donde trabajan desde 2008 en procesos terapéuticos de acompañamiento grupal a personas, organizaciones y movimientos sociales. “Todas las personas necesitamos hacer un trabajo personal. Y no es porque estemos locas, enfermas o traumatizadas, sino porque vivimos en contextos de enfermedades, violencia, competencia, desconfianza, porque hemos crecido en ámbitos donde hay mucho maltrato”, manifiesta.

Leer más Artículo en orígen
Yolanda Aguilar -Qanil

No hay comentarios:

Publicar un comentario